viernes, 7 de marzo de 2008

Se ha dejado de lado la vida llena del Espíritu Santo.


Pareciera contradictorio argumentar que en un medio donde abundan las experiencias y manifestaciones espirituales, no se lleve una vida en la plenitud y el poder del Espíritu Santo.
Dios confirmó la validez del ministerio del Espíritu Santo enviando fuego, en el Pentecostés el fuego vino sobre muchos creyentes, simbolizando que la presencia de Dios está al alcance de todos los que creen en Él.
La llenura del Espíritu Santo junto con los dones o carismas tuvo como propósito hacer manifiestas a todas las naciones, la proclamación de las maravillas de Dios (Hch. 2:1-11)
Demos gracias a Dios por sus dones, y tan necesarios el ejercicio de éstos para la extensión del Reino de Dios, pero demostremos al mundo una ética diferente y los valores que “salan” la sociedad y son luz en las tinieblas.
Precisamente en este punto es necesario decir que ha sido limitado el poder del Espíritu Santo a tan solo al ejercicio de los donde de lenguas, las sanidades, hacer milagros y portentos por solo unos cuantos, y se ha dejado de lado la vida de santidad, la formación de un carácter íntegro, la manifestación del fruto del Espíritu Santo y una vida consagrada a Dios.
Los primeros padres que salieron de Egipto, con su mente en Egipto y no en las grandes promesas de Dios, ellos conformados a no querer escuchar a Dios sino a tan solo hablar con Moisés ( y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros,
[1] ...) hoy igual que entonces son muchos los que prefieren estar viviendo con una mente cautiva, resignados a tan solo escuchar y vivir de acuerdo a restringida visión de un hombre como su líder para la vida.

Hoy en día “los vientos de revelación” atribuidos a una élite súper-espiritual que colocan su experiencia como la norma que debe seguir su congregación y toda la Iglesia. Bajo la “cobertura” de un hombre falible y tan humano como cualquier otro, que en lugar de dejar que los discípulos crezcan a la imagen de Cristo, hace que pierdan la capacidad de reflexionar y obedecer al Espíritu Santo que guía a toda la verdad revelada en la Biblia.
El "sométete"
en ves, al, Estar de acuerdo, de mutuo consentimiento, y mantener la unidad, ser todos de una sola mente y compartir un solo propósito. Unánimes juntos, homothumadon; Strong # 3661: Los discípulos tenían unanimidad intelectual, armonía emocional y una sola voluntad en la iglesia recientemente fundada. En cada uno de los casos en que se usa, homothumadon, indica armonía, la cual conduce a la acción.

En el libro de Hechos se observa que hay experiencias repetidas de la influencia vivificante y renovadora del Espíritu Santo, y son descritos como “los tiempos de refrigerio que vienen de la presencia del Señor” (Hch. 3:19).
Es imprescindible en estos tiempos agudizar el discernimiento espiritual para actuar sin temor y poder retener aquello que viene del Espíritu Santo, desechando lo que no viene de Dios y que se convierte en distracción en nuestro andar cristiano.

[1]Reina Valera Revisada (1960). 1998 (Ex 20.19). Miami: Sociedades Biblicas Unidas.