lunes, 25 de febrero de 2008

REPETICIÓN O CONFUSIÓN


En Latinoamérica contamos con diferentes expresiones o rostros eclesiales, algunos de corte histórico y otros más recientes, pero todos ellos tratando de echar raíces en la sociedad y representar a un sector o grupo mono o multicultural.

Si quisiéramos elaborar un diagnóstico sobre algunas características que presenta la Iglesia en Latinoamérica, saltarían a la vista algunos problemas o patologías debido a la pérdida de visión y perspectiva:
Dedicadas a reproducir instituciones, cada cual “mejor que la otra” buscando mejores métodos pero que ya hayan resultado en otro lugar” para presentarse como la iglesia modelo y aspirante a ser las más influyente e “importante” preocupada en lograr una imagen publica, influenciada por la posmodernidad, expectante de lo que el marketing y sus técnicas pueden hacer por ella.

La Iglesia ha dejado su primer amor por Cristo.
Nuestra amada Iglesia Latinoamericana se encuentra carente de profundidad, carente de su primer amor por Cristo, carente de ese fervor que le impulsó en sus inicios a dar su vida por causa del Señor.
La Iglesia Latinoamericana se ha adormecido en la comodidad de una sociedad posmoderna y narcisista. Lamentablemente nos hemos acostumbrado a una “vida light” dedicada a seguir "lideres religiosos" que les dicten los pasos y la manera en que deben pensar, esto es ser carentes de compromiso y devoción por Nuestro Señor Jesucristo , lo cual es motivo suficiente para arrepentirnos y buscarle de todo corazón.

La esencialidad en la expresión local de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, no son las practicas connaturales, los énfasis doctrinales particulares, la atracción por ciertos ministros o ministerios, la esencialidad es Cristo Mismo y el mensaje del reino que el mismo predico y mando que predicaramos a toda criatura. Tener a Jesucristo como el centro de nuestra vida y confesarle como Señor tanto en la vida individual, como comunitaria, es la base para elaborar una eclesiología bíblica para el desarrollo de la misión integral.

Se ha desplazado el centro de la predicación de la Iglesia de los hechos: “Jesucristo es el Señor”.
Una preocupación personal y que además comparten un gran número de siervos de América Latina, es que nuestra Iglesia ha cambiado el centro de la predicación y por tanto su énfasis. En muchos de nuestros púlpitos parece haber una competencia por “las últimas novedades” sobre otros temas que tienen su lugar en la ministración a las necesidades personales. Hoy en día se escuchan ofertas de recibir salud, prosperidad, éxito, seguridad personal, sanidad emocional, etc. Pero poco se oye un llamado dentro del marco bíblico, estos temas tienen su lugar, pero no tienen que dominar ni desplazar la centralidad del Señorío de Cristo y la llegada de su Reino a nuestras vidas. Este era el mensaje que el Espíritu Santo comunicaba a través de sus siervos y que era acompañado de señales y milagros. Hch.3:1-12 relata la sanidad del hombre cojo de nacimiento, que recibió la completa sanidad por la fe que viene por medio del Nombre de Jesucristo.