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lunes, 10 de marzo de 2008

EL INDIVIDUALISMO HA CORTADO EL PASO DE LA VIDA EN COMUNIDAD.

La vida en comunidad es el espacio para que redescubramos el ministerio de todos los creyentes, ayudándonos y edificándonos mutuamente en el ejercicio de los dones dados por el Espíritu Santo.

Contrariamente, el exclusivismo clerical y denominacional, el abuso del poder, la sustitución de la correcta doctrina y de la predicación del Evangelio del Reino que el mismo Señor Jesucristo mando a predicar, en su lugar es común ver el amor al dinero, la falta de integridad y de ética se ven cada ves más asociados a líderes que hacen gala de poseer revelación directa de Dios, convirtiéndose en vox Dei para una facción importante de nuestra Iglesia. Basados pues en la mundana doctrina del líder e introduciéndola como parte de la enseñanza cristiana la cual no existe en la biblia, ni como doctrina, ni tampoco como la forma normal de la vida de la iglesia, más bien como ejemplos negativos que abundan como en:

3 Juan: 9 Yo he escrito  (La carta a que Juan se refiere se ha perdido, posiblemente fue destruida por Diótrefes) a la iglesia; pero Diótrefes,  (dirigente de la iglesia a la que pertenecía Gayo o de una comunidad vecina) al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos,
…y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe y los expulsa de la iglesia.
[1]

Es así que negando el lugar que corresponde a los hermanos que son reconocidos por su sabiduría y su probada reputación, como el derecho al ejercicio de los dones y ministerio con que han sido investidos para la edificación del cuerpo bajo la dirección del Espíritu Santo (Ancianos de la Iglesia) y en lugar de ellos sólo a muy convenientes e incondicionales seguidores.
Estos son nuevos “amos” que sus propios dichos hay que repetir y el sueño que el Señor a puesto en sus hijos quieren hacer morir.
Solo un rostro tenemos que buscar y es el de aquel que su Espíritu a puesto en nosotros los hijos, nuestro derecho y comunión es junto a los hombres libres de la comunidad de los iguales, la comunidad del Reino que Jesús vino a comunicar, y que es la comunidad de Dios con los hombres.
Esta vida en comunidad otorga un sentido de pertenencia a través del cual cada persona entra a formar parte de la familia de Dios.
La Iglesia actúa como comunidad restauradora, sanadora e integradora donde la persona encuentra su sentido de identidad en relación a Cristo y a la comunidad de creyentes hermanados por el mismo Espíritu. Hechos 2:42-47 describe la vida en comunidad de los primeros cristianos, ya que juntos compartían: las enseñanzas de los apóstoles, la oración, los alimentos y sus posesiones materiales.
Partiendo del postulado que la Iglesia es y será por la eternidad la comunidad eterna de los redimidos por la sangre del Cristo, es necesario que nos ocupemos de la fe y actuar de acuerdo a los valores del Reino de Dios: promoviendo el diálogo, la paz, el perdón y la restauración de las relaciones rotas entre los hermanos en la fe.

Uno de los principales obstáculos para el desarrollo de la koinonía es la manipulación y abuso del poder que se hacen en “nombre del Espíritu Santo” por algunos líderes que no respetan la libertad cristiana ni la capacidad de pensar que Dios nos ha dado a todos sus hijos.
Aquellos, quienes se elevan a sí mismos con títulos eclesiales de autoridad, con el supuesto derecho para gobernar y dictar sobre el Pueblo Santo, haciéndose aún superiores a la presencia del Espíritu Santo como a algo que pueden manipular y usar de acuerdo a su necesidad e ignorando que el Espíritu Santo representa todo el Señorío y autoridad de Cristo aquí en la tierra y que él vino de parte de Cristo a ocupar ese lugar en cada creyente, impartiendo a cada hijo diversos dones para el ministerio, con la misma característica de la semejanza en la trinidad, con un rol diferente pero siempre el mismo Dios y esto es igual en los hijos, diferentes ministerios, diferentes roles, funcionando cada uno de forma diferente pero al fin y al cabo siendo todos iguales, con los mismos derechos de hijos, con la misma comunión la misma unción de parte de él, con la misma necesidad de ser ministrados los unos por los otros en la comunidad de los iguales, en la comunidad del Reino que Cristo instauro en nosotros y con nosotros, este Evangelio y no otro.


[1]Reina Valera Revisada (1995 Sociedades Biblicas Unidas: Miami

viernes, 7 de marzo de 2008

Se ha dejado de lado la vida llena del Espíritu Santo.


Pareciera contradictorio argumentar que en un medio donde abundan las experiencias y manifestaciones espirituales, no se lleve una vida en la plenitud y el poder del Espíritu Santo.
Dios confirmó la validez del ministerio del Espíritu Santo enviando fuego, en el Pentecostés el fuego vino sobre muchos creyentes, simbolizando que la presencia de Dios está al alcance de todos los que creen en Él.
La llenura del Espíritu Santo junto con los dones o carismas tuvo como propósito hacer manifiestas a todas las naciones, la proclamación de las maravillas de Dios (Hch. 2:1-11)
Demos gracias a Dios por sus dones, y tan necesarios el ejercicio de éstos para la extensión del Reino de Dios, pero demostremos al mundo una ética diferente y los valores que “salan” la sociedad y son luz en las tinieblas.
Precisamente en este punto es necesario decir que ha sido limitado el poder del Espíritu Santo a tan solo al ejercicio de los donde de lenguas, las sanidades, hacer milagros y portentos por solo unos cuantos, y se ha dejado de lado la vida de santidad, la formación de un carácter íntegro, la manifestación del fruto del Espíritu Santo y una vida consagrada a Dios.
Los primeros padres que salieron de Egipto, con su mente en Egipto y no en las grandes promesas de Dios, ellos conformados a no querer escuchar a Dios sino a tan solo hablar con Moisés ( y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros,
[1] ...) hoy igual que entonces son muchos los que prefieren estar viviendo con una mente cautiva, resignados a tan solo escuchar y vivir de acuerdo a restringida visión de un hombre como su líder para la vida.

Hoy en día “los vientos de revelación” atribuidos a una élite súper-espiritual que colocan su experiencia como la norma que debe seguir su congregación y toda la Iglesia. Bajo la “cobertura” de un hombre falible y tan humano como cualquier otro, que en lugar de dejar que los discípulos crezcan a la imagen de Cristo, hace que pierdan la capacidad de reflexionar y obedecer al Espíritu Santo que guía a toda la verdad revelada en la Biblia.
El "sométete"
en ves, al, Estar de acuerdo, de mutuo consentimiento, y mantener la unidad, ser todos de una sola mente y compartir un solo propósito. Unánimes juntos, homothumadon; Strong # 3661: Los discípulos tenían unanimidad intelectual, armonía emocional y una sola voluntad en la iglesia recientemente fundada. En cada uno de los casos en que se usa, homothumadon, indica armonía, la cual conduce a la acción.

En el libro de Hechos se observa que hay experiencias repetidas de la influencia vivificante y renovadora del Espíritu Santo, y son descritos como “los tiempos de refrigerio que vienen de la presencia del Señor” (Hch. 3:19).
Es imprescindible en estos tiempos agudizar el discernimiento espiritual para actuar sin temor y poder retener aquello que viene del Espíritu Santo, desechando lo que no viene de Dios y que se convierte en distracción en nuestro andar cristiano.

[1]Reina Valera Revisada (1960). 1998 (Ex 20.19). Miami: Sociedades Biblicas Unidas.

jueves, 28 de febrero de 2008

Se ha desplazado a la Biblia como la fuente de revelación de Dios.

Es común escuchar a través de los medios de comunicación, en los púlpitos, conferencias y reuniones cristianas, nuevos “vientos de revelación” atribuidos a una élite súper-espiritual que coloca su experiencia con Dios como la norma que debe seguir su congregación y toda la Iglesia.
El problema que se ha presentado es un énfasis exagerado en la doctrina de la unción exclusivista al estilo del Antiguo Testamento.
En el libro de Hechos, el mensaje del los apóstoles estaba imbuido de las citas de las Escrituras como cumplimiento de las buenas nuevas. En Hch. 17:11 los discípulos recibieron el mensaje con toda avidez y examinaban las Escrituras todos los días para ver si era verdad lo que se les anunciaba.
Vemos pues que la norma, el marco de referencia para las enseñanzas tenía que ser “medido” por las Escrituras.
Tristemente se ha creado una nueva doctrina de “temor al hombre”, donde el líder ejerce dominio dictatorial y tanta influencia sobre sus seguidores, que ellos no pueden ejecutar sus propias decisiones consultando al Señor, sino que primero tienen que llevar el "visto bueno" de su líder, cuya voz "equivale" a la guía infalible del Espíritu Santo.
La “sola Escritura” ha sido reemplazada por la “voz autorizada” de un hombre falible y tan humano como cualquier otro, que en lugar de dejar que los discípulos crezcan a la imagen de Cristo, hace que pierdan la capacidad de reflexionar y obedecer al Espíritu Santo que guía a toda la verdad revelada en la Biblia.
El desconocimiento de la Palabra de Dios es cada vez más evidente en ciertos sectores y nuevos movimientos religiosos que componen un rostro importante de nuestra Iglesia Latinoamericana, así mismo es común la proliferación de mensajes y literatura carentes de profundidad, dirigidos a los sentidos antes que a la conciencia.

lunes, 25 de febrero de 2008

REPETICIÓN O CONFUSIÓN


En Latinoamérica contamos con diferentes expresiones o rostros eclesiales, algunos de corte histórico y otros más recientes, pero todos ellos tratando de echar raíces en la sociedad y representar a un sector o grupo mono o multicultural.

Si quisiéramos elaborar un diagnóstico sobre algunas características que presenta la Iglesia en Latinoamérica, saltarían a la vista algunos problemas o patologías debido a la pérdida de visión y perspectiva:
Dedicadas a reproducir instituciones, cada cual “mejor que la otra” buscando mejores métodos pero que ya hayan resultado en otro lugar” para presentarse como la iglesia modelo y aspirante a ser las más influyente e “importante” preocupada en lograr una imagen publica, influenciada por la posmodernidad, expectante de lo que el marketing y sus técnicas pueden hacer por ella.

La Iglesia ha dejado su primer amor por Cristo.
Nuestra amada Iglesia Latinoamericana se encuentra carente de profundidad, carente de su primer amor por Cristo, carente de ese fervor que le impulsó en sus inicios a dar su vida por causa del Señor.
La Iglesia Latinoamericana se ha adormecido en la comodidad de una sociedad posmoderna y narcisista. Lamentablemente nos hemos acostumbrado a una “vida light” dedicada a seguir "lideres religiosos" que les dicten los pasos y la manera en que deben pensar, esto es ser carentes de compromiso y devoción por Nuestro Señor Jesucristo , lo cual es motivo suficiente para arrepentirnos y buscarle de todo corazón.

La esencialidad en la expresión local de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, no son las practicas connaturales, los énfasis doctrinales particulares, la atracción por ciertos ministros o ministerios, la esencialidad es Cristo Mismo y el mensaje del reino que el mismo predico y mando que predicaramos a toda criatura. Tener a Jesucristo como el centro de nuestra vida y confesarle como Señor tanto en la vida individual, como comunitaria, es la base para elaborar una eclesiología bíblica para el desarrollo de la misión integral.

Se ha desplazado el centro de la predicación de la Iglesia de los hechos: “Jesucristo es el Señor”.
Una preocupación personal y que además comparten un gran número de siervos de América Latina, es que nuestra Iglesia ha cambiado el centro de la predicación y por tanto su énfasis. En muchos de nuestros púlpitos parece haber una competencia por “las últimas novedades” sobre otros temas que tienen su lugar en la ministración a las necesidades personales. Hoy en día se escuchan ofertas de recibir salud, prosperidad, éxito, seguridad personal, sanidad emocional, etc. Pero poco se oye un llamado dentro del marco bíblico, estos temas tienen su lugar, pero no tienen que dominar ni desplazar la centralidad del Señorío de Cristo y la llegada de su Reino a nuestras vidas. Este era el mensaje que el Espíritu Santo comunicaba a través de sus siervos y que era acompañado de señales y milagros. Hch.3:1-12 relata la sanidad del hombre cojo de nacimiento, que recibió la completa sanidad por la fe que viene por medio del Nombre de Jesucristo.