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viernes, 16 de febrero de 2007

LA NECESIDAD DE LIDERAZGO EN AMERICA LATINA

Ojo no vio ni oído oyó lo que Dios va a hacer en América Latina en los próximos años que están por venir, aunque sin duda esto ya comenzó.

Necesitamos ver que Dios levante en América Latina una generación diferente... distinta, una que este escuchando la voz de Dios, dispuestos a ser afines al Espíritu Santo y que estén hablando lo que el Espíritu Santo quiera hablar en estos tiempos. Que hagan las cosas en una manera diferente y de acuerdo a todo aquello que quiere hacer el Espíritu de Dios.
Hoy en día en América Latina millones de personas están aceptando al Señor Jesucristo, éste es un tiempo extraordinario donde es un privilegio para nosotros poder vivir y ser partícipes de lo que quiere hacer el Espíritu Santo. Él esta perfilando... esta preparando y posicionando a América Latina de tal manera que sea protagonista de uno de los mas grandes moveres de Dios en la historia de la humanidad. América latina será dentro de estos diez a quince años la ola misionera más importante en el presente siglo, y de ella saldrán jóvenes misioneros a todas las naciones de la tierra, a cada rincón, llevando la gloria de Dios, llamados a ser revolucionarios.
El Espíritu Santo quiere trasformar nuestra manera de pensar y quiere levantar un liderazgo de otro modelo para América latina, para un crecimiento exponencial que sorprenda a las naciones de la tierra, y para poder entrar en ese crecimiento se necesita que esta generación este a la altura de ese desafío, y a la altura de la responsabilidad de esa gracia que el Espíritu Santo va a derramar sobre esas vidas y ministerios. Porque la Biblia dice "donde mucho ha sido dado mucho se requiere” hay entonces una gran responsabilidad en esto.“Puso el triunfo dentro de ti” “Te hizo conquistador de naciones” Desechando la mentalidad de pueblo conquistados, para ser conquistadores. Creyendo a Dios para y pensar como Dios piensa “de Jehová es la tierra su plenitud el mundo y los que en el habitan”.
El Espíritu Santo es quien mos abre las puertas y nos muestra los caminos que él tiene para nosotros. Tomemos el compromiso de darle la gloria a Dios como servidores de Él y buenos administradores, llamados a servir y amar a su pueblo sin servirse de ellos ni enseñorearse sobre los demás.

martes, 16 de enero de 2007

¿ y porque... Jesús ?

Lo histórico de Jesús no es solamente un asunto de historia sino que es un conflicto moral que debe ser resuelto.
Tener fe y un conocimiento del Señor Jesucristo no es simplemente un asunto especulativo y de entender . Conocer a Jesús tiene implicaciones morales para el pasado, el presente y la eternidad. Conocer a Jesús va a influir moralmente el destino de los que lo aceptan y de los que lo rechazan.
No podemos refutar el hecho histórico que Jesús fue juzgado por los líderes judíos y romanos. Los historiadores cristianos, judíos, romanos y samaritanos, lo afirman (Lucas, Flavio Josefo, Cornelio Tácito, Suetonio ...). Por lo tanto, si los líderes judíos tenían razón de que Jesús era un blasfemo, entonces los cristianos están equivocados y viven errados. Por otro lado, si las aseveraciones de Jesús de ser Dios son correctas, todos los que le han rechazado deben arrepentirse. No hay una franja moral neutral con este asunto. De cualquier modo, Dios tiene una disputa moral en contra de nosotros.
Si nosotros, que vivimos en este tiempo, hemos desconocido la existencia, la vida, el sacrificio o el reinado de Cristo, somos culpables delante de la presencia del Padre. Por eso, todos tenemos una necesidad de vivir por la gracia de Dios, conocer mejor a este Jesús que hemos rechazado y a quien ahora, por la gracia de Dios, estamos siguiendo.
Pueda ser que muchos no han oído que Jesús resucitó o sencillamente ninguno les ha explicado la importancia de la resurrección de Jesús. Por tanto, es nuestro deber moral explicar a todos los que no han oído las buenas noticias sobre la resurrección.. La resurrección tiene implicaciones no deseables para ellos y para los que la rechazan. Reconocer que Jesús resucitó es reconocer que él existe y que sus enseñanzas tienen autoridad para la vida y para la vida venidera. Ciertamente, reconocer a Cristo tiene implicaciones morales. Si Jesús resucito, él resucito para reinar y para ser mi Señor y Salvador o para ser nuestro Juez

lunes, 15 de enero de 2007

LA DOCTRINA DE CRISTO

“Estas cosas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre” (20:31).
Los otros escritores de Evangelios hubieran hecho eco de este mismo fin, fuera el blanco principalmente lectores no cristianos para ser ganados a la fe, o una congregación cristiana a quien le hacía falta la instrucción y ánimo para poner en práctica la fe que profesaba.
Con eso en mente, los escritores presentaban los hechos de la vida y enseñanzas de Jesús que ellos mismos habían aprendido o recordado. Y es a estos cuatro hombres a quienes debemos casi todo el conocimiento histórico que poseemos acerca de Jesús.
Las muy pocas referencias que tenemos de Jesús en la literatura no cristiana del primer siglo más o menos, después de su muerte, nos dicen que vivió y murió como un maestro y obrador de maravillas en Palestina a principios de la década de los 30, y que obtuvo un grupo de seguidores lo suficientemente dedicados como para formar la base de un creciente movimiento religioso. No nos dicen nada de cómo era ni de lo que enseñaba.
Las referencias acerca de la vida terrena de Jesús en el resto del NT son pocas y sin detalles, y no tenemos otras fuentes cristianas de información hasta la aparición de los llamados “Evangelios apócrifos” en el siglo II. Estos mayormente se interesaban menos en la vida terrena de Jesús que en sus enseñanzas. Los detalles que incluyen son tomados de los cuatro Evangelios del NT o de una acumulación progresiva de relatos legendarios acerca de Jesús que fueron mayormente el resultado de una imaginación popular y de los intereses especiales de una nueva marca gnóstica de cristianismo.
Si hemos de conocer la realidad histórica de la vida y ministerio de Jesús, tendremos que recurrir a Mat., Mar., Luc. y Juan. Y aquí estamos sobre terreno firme. Entre ellos tenemos la perspectiva de Jesús como una figura histórica y de su vida y enseñanzas más completa que de cualquier otra personalidad del mundo antiguo.
[1]

Lucas 1:30 Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. 31Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. 32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; 33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. 34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. 35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
[2]

Títulos usados para Jesús durante su vida
El nombre Jesús no es, estrictamente, un título. No obstante es un nombre con significado, una forma gr. de “Josué”, e. d. ’Yahvéh es salvación”. Los escritores neotestamentarios conocían bien este significado (Mt. 1.21). Por lo tanto, este nombre indicaba la función que se le atribuía a Jesús, lo que más tarde encontró expresión en el título Salvador, que al princpio era simplemente una descripción de la función de Jesús (Hch. 5.31; 13.23; Fil. 3.20), pero que posteriormente se convirtió en parte de su majestuoso título (2 Ti. 1.10; Tit. 1.4; 2 P. 1.11). Jesús era el nombre personal del Salvador
[3]


Cristo: Palabra griega que traduce la palabra hebrea «Mesías». Ambas palabras significan «ungido»
[4]

Mesías: Palabra hebrea que significa «ungido». Ungir significa untar, frotar o derramar aceite. Antiguamente en Israel, cuando alguien iba a ser nombrado rey o sacerdote, se le untaba aceite de oliva en la cabeza; eso indicaba que Dios había elegido a esa persona para una misión especial y para revelar su poder. Por medio de los profetas, Dios prometió al pueblo de Israel que enviaría un libertador y que crearía un reino nuevo y mejor. A esa persona prometida por Dios se le llamó «Mesías». Jesús era ese Mesías prometido por Dios. La palabra Cristo significa lo mismo que Mesías.
[5]


La repetición prominente del título Cristo o Jesucristo (1, 16, 17, 18) de Jesús, Mateo claramente lo usa aquí con el pleno impacto de un título, “Mesías”, el verdadero rey de Israel en la línea de David, cuya llegada todos esperaban con anhelo.
Los nombres desde Abraham hasta el exilio son bien conocidos en el AT, pero la mayoría de los que aparecen en la tercera sección son, generalmente, desconocidos. La lista presentada por Lucas de los antepasados de José (que también incluye a su propio padre) es diferente. Probablemente, Lucas nos ofrece un árbol genealógico “físico”, mientras que Mateo da la lista oficial de la sucesión al trono (la que no necesariamente pasaría de padre a hijo, sino que quedaría en la familia). Su interés es mostrar el derecho que Jesús tiene (a través de José) al título de “Rey de los judíos”.El v. 16 indica sin ambigüedades que Jesús no fue el hijo físico de José (de la cual, femenino).
Incluso la frase «Hijo del Hombre», que Cristo usó para referirse a sí mismo, halla sus raíces en el AT. Tales alusiones afectan a toda traducción en relación con determinados términos clave que ocurren en ambos testamentos.
Citas directas del Antiguo Testamento
En el NT encontramos también citas directas del AT, entre las que se hallan múltiples pasajes poéticos. Con frecuencia los autores dejan ver en sus citas el carácter poético del texto citado, y al mismo tiempo identifican la fuente citada mencionando al libro mismo o a su autor:

Entonces se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo…
(Mt 2.17)

Como está escrito en el profeta Isaías… (Mc 1.2)

Pues David dice de él… (Hch 2.25)

Como también en Oseas dice… (Ro 9.25)

Cuando no se menciona el libro o el autor, hay generalmente alguna referencia general que indica la presencia de una cita; por ejemplo, «está escrito», o bien «un profeta»:

Todo esto aconteció para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del profeta… (Mt 1.22)

Como está escrito… (Ro 3.10; 14.11; 15.9; Gl 4.27, etc…)

Alguien testificó en cierto lugar… (Heb 2.6)
Cuando los escritores neotestamentarios citaban el AT, lo hacían para subrayar algún punto de importancia. Esto significa que la cita puede contener una o dos palabras, o alguna expresión más amplia, que vincule la cita a su contexto inmediato. También puede ser que una o dos palabras del AT, introduzcan algún término clave que cobre importancia en el NT. Los traductores del NT. deben prestar especial atención a la traducción de tales expresiones. Dicho de otro modo, deberán ajustar sus principios de traducción de equivalencia dinámica y ser más conservadores, y hasta literalistas, a fin de preservar en su traducción esta importante terminología.
Por ejemplo, en el segundo capítulo de Hch. se halla una hermosa cita del profeta Joel, en la que se anuncia el derramamiento del Espíritu Santo. Hacia el final de la cita leemos:

19 Y (yo) daré prodigios arriba en el cielo
y señales abajo en la tierra,
sangre, fuego y vapor de humo;
20 el sol se convertirá en tinieblas
y la luna en sangre,
antes que venga el día del Señor,
grande y glorioso… (Hch 2.19-20)
Como podemos ver, este trozo poético comparte con la poesía hebrea un rasgo común y es el cambio de primera persona («yo») en la primera línea a tercera persona («el día del Señor») en la penúltima línea. Los traductores acostumbrados a aplicar los principios de equivalencia dinámica posiblemente verán en este cambio un problema de comprensión para el lector, y con toda probabilidad cambiarán de tercera a primera persona en la penúltima línea, a fin de que al decir «antes que venga mi día» el texto fluya con más naturalidad .Sin embargo, la expresión «el día del Señor» es de gran importancia en el AT. y en el mensaje profético; además, en el NT. cobra importancia capital (1 Co 5.5, «el día del Señor Jesús»; 1 Ts 5.2, «el día del Señor»; Ap 16.14, «el gran día del Dios Todopoderoso»). Por lo tanto, parece más conveniente traducir este pasaje de manera más conservadora. Una traducción más literal le permite al lector de Hechos estudiar el texto con mayor apego al original, y ver al mismo tiempo las relaciones que éste guarda con su contexto inmediato, lo mismo que con otros libros del Antiguo y del NT.
El costo del mesiazgo (ver Mat. 16:21–28; Luc. 9:22–27). Jesús enseñó a sus discípulos que era necesario que … padeciese mucho: el rechazo por los dirigentes religiosos (quienes, como hemos visto, eran sus enemigos), una muerte violenta y una resurrección al tercer día.
Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios. 13 Allí estará esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies. 14Y así, con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

[1]Carson, D.A.; France, R.T.; Motyer, J.A.; Wenham, G.J., Nuevo Comentario Biblico: Siglo Veintiuno, (El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones) 2000, c1999.
[2]Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.
[3]Douglas, J. D., Nuevo Diccionario Biblico Certeza, (Barcelona, Buenos Aires, La Paz, Quito: Ediciones Certeza) 2000, c1982.
[4]Socíedades Biblicas Unidas, Biblia en Lenguaje Sencillo, (Miami: Sociedades Bíblicas Unidas) c2000.
[5]Socíedades Biblicas Unidas, Biblia en Lenguaje Sencillo, (Miami: Sociedades Bíblicas Unidas) c2000.